A principios de este mes, durante las jornadas del 4 al 6 de marzo, la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, ha celebrado su XXXII Simposio de Misionología bajo el título: «La misión entre «las cosas nuevas». Perspectivas desde León XIV».
Durante estos días han intervenido diferentes profesores y profesionales que han abierto el campo de la misión a numerosas propuestas actuales y recientes, como las redes sociales, la Iglesia en salida alentada por Francisco y una Igleisa ultra periférica.
En primer lugar intervino, tras las presentaciones propias del decano Dr. D. Roberto Calvo Pérez, el profesor de nuestra facultad: Dr. D. Eloy Bueno de la Fuente, que delineó el escenario misionológico de León XIV y su re-recepción en un cambio de época. Partiendo de las convulsiones del siglo XX, hizo un recorrido por la configuración y recepción de un nuevo paradigma que desemboca en un cambio de época, ya asimilado por la Iglesia, y en una sedimentación de la nueva episteme, concluyendo con que el Pontífice actual «continúa con este proceso de re-recepción, viendo la importancia de la Iglesia local y la necesidad de «misioneros de esperanza»».
Después de don Eloy tomo la palabra otro de nuestros docentes, en este caso: Dr. D. Fernando Susaeta Montoya, que nos invitó a vivir «las cosas nuevas» como «kairós» para la misión. Nos llevo de la mano desde «las cosas nuevas» del papa León XIII hasta «la nueva cosa» impulsada por el papa León XIV: «tender puentes por medio del diálogo». Concluyó su ponencia con la iniciativa de vivir la misión como kairós en una sociedaad postsecular.
En la I Mesa Redonda del Simposio, intervino D. Antonio Fernández, el cual nos presento la actualidad y actividad del Instituto Español de Misiones Extrangeras (IEME), promovido por el papa Benedicto XV y el cardenal burgalés Benlloch y Vivó. Este Insituto de misiones visita cada cierto tiempo los seminarios para promover en los seminaristas la vocación a la misión, de la cual afirmo que «ahora estan surgiendo vocaciones en las ciudades. Los seminaristas que quieren conocer más a fondo su vocación a la misión tienen más contacto con los sacerdotes del IEME, y por medio de encuentros y convivencias se les explica y ellos mismos disciernen su vocación misionera». También hablo de la «asistencia [desde el IEME] a los presbíteros que son misioneros o que desean serlo».
Al día siguiente [5 de marzo], Dª. Cecilia Ruiloba expuso, magistralmente, la importancia de la reflexión teológica en la actividad misionera, ahondando y recordando el cambio de época y el discernimiento teológico de la misión y habló fundamentalmente de esa fidelidad creativa de León XIV que «introduce a una profunda y meditada reflexión, porque la Iglesia no anuncia una idea abstracta, sino un acontecimiento: Jesucristo, muerto y resucitado».
Tras ella, continuó nuestro decano, Dr. D. Roberto Calvo Pérez, alentando a los presentes a una Iglesia misionera y en salida. Comenzó repasando la historia (ss.II-III), donde se encontró y rescató la figura esencial de san Cipriano y la perspectiva evangelizadora del norte de África. Habló también de la vida nueva de los cristianos «gestada desde la comunidad cristiana» y cómo la Eucaristía se convirtió, rápidamente, en el centro de sus quehaceres eclesiales y evangelizadores.
En la II Mesa Redonda, intervinieron Dª. Blanca Santamaría Pérez, tocando el tema del cultivo de la casa común como opción misionera, hablándonos de tres heridas que hemos de cuidar: 1. sociológica, 2. cultural y 3. espiritual, y de las claves fundamentales de la ecología integral para la misión. Tras ella siguió D. Alejandro Abrante, diácono permanente de Tenerife, quien nos traslado la animación misionera de una Iglesia ultraperiférica, dandonos el testimonio de una Iglesia tan necesitada de misión y de evangelización como la de las Islas Canarias.
El primero en cerrar las jornadas del Simposio fue el doctorando D. Carlos Munilla, misionero del IEME en Japón, el cual nos acerco a la misión en la communio ecclesiarum. Hizo una relectura creativa bastante completa del actual modelo de misión y propuso ciertos desafíos con los que iniciar integrar la misión en esa comunión de la Iglesia: «El desafío que se propone es, fundamentalmente, volver a la diáspora pastoral: asambleas eclesiales, concilios provinciales, agrupaciones de Iglesias, etc.». Y concluyó el P. Javier Antolín, OSA, que nos trasladó primero el encanto por la espiritualidad agustiniana y, después, ésta aplicada a la misión, fundamentalmente hablando sobre las misiones del Hijo y del Espíritu, siguiendo la obra De Trinitate, del obispo de Hipona. La misión de la Iglesia siempre ha sido, es y será continuamente la continuación de la misión del Hijo impulsada por el Espíritu que alienta a la Iglesia a seguir su labor evangelizadora.
Todas estas cosas hemos vivido en el XXXII Simposio de Misionología. Muchas gracias a los ponentes y a cuantos nos han acompañado en estas jornadas sobre la misión de la Iglesia en la actualidad.








